viernes, 14 de enero de 2011

You Will Burn In Hell

Una vez una profesora de Teología, no recuerdo su nombre, nos explicó como eran los tormentos del infierno. Los dolores físicos a los que serían sometidos los grandes pecadores.
No pudiendo resistir mi impulso, levanté la mano y se me concedió la palabra:

- Profesora, yo le quiero hacer una pregunta delicada. Desde que voy al colegio, católico, me enseñaron que Dios es todo misericordioso y que nos ama, que somos sus hijos y que hasta Jesús dio la vida por nosotros. Pero me parece que no hay mal que una persona pueda hacer que merezca una eternidad en el infierno. ¿Que clase de Dios amoroso, por 80 años de maldades en la tierra te condena a una eternidad de tormentos? Además, el humano tiene miles de fallas, es altamente probable que comenta errores, y en muchos caso atrocidades abominables, pero condenar a alguien a una eternidad de tormentos me parece desproporcionado y hasta terriblemente sádico.


No pude continuar con mi exposición/pregunta. Sinceramente no esperaba una respuesta que me satisfaga, pero como me molestaba lo que estaba diciendo la profesora, entonces en un acto de maldad que espero no me traiga una eternidad de penurias, le di un poco de su propia medicina. Le dije cosas que al igual que las que decía ella, eran absolutamente incomprobables y sin sentido.

Hablar de un Dios todo amor que te condena al infierno si sos malo es algo totalmente delirante.
Es como un juego perverso. "Creo un humano que ya se que va a hacer cagadas y después lo mando al infierno el resto de la eternindad por hacer cagadas".
No da.

Por otro lado, para las almitas temerosas de Dios les puedo decir que se queden tranquilos con respecto a dos temas:

1) El Purgatorio cerró. La iglesia sacó una resolución que no va más, así que lo clausuraron. Un lugar menos por el que preocuparse.

2) La iglesia en otro acto de infinita comprensión, mediante otra resolución divina, anuló eso de que si un infante muere antes de ser bautizado quedaba en el limbo. Ahora van al cielo derecho.

Que Dios los bendiga.

EDIT 17/01/2011: Un poco de humor.

miércoles, 12 de enero de 2011

Cinco hermanas

Llovía. Los truenos sacudían los vidrios de los ventanales. Eran como gritos explosivos que interrumpían el llanto de una niña pequeña, desconsolada.
Las oscuras paredes albergaban a las cinco. Tenían entre 6 y 12 años. Las unía la soledad.
Sabían que sólo contaban con ellas, por lo que se protegían y ayudaban a cada momento. Haber sido adoptadas juntas parecía un milagro. Pero no lo era.

Su madrasta solo las tenía para su propio beneficio. Sabía que esas caritas tristes eran ideales para salir a pedir monedas, además sabían limpiar, y si no, aprenderían. Siempre que las mandaba a pedir, se quedaba con alguna niña, como garantía para que el resto vuelva. Su inmensa frialdad y avaricia no entorpecían su capacidad para ver, aunque no comprender, lo unidas que eran y que siempre iban a volver a por la hermana que ella retenía.
No eran verdaderamente hermanas de sangre, pero no había duda que el lazo que alimentaban era mucho más sólido que sólo el de compartir padres.

Marlene envidió la unión que veía entre ellas desde el primer momento. Que se pensaban esas pequeñajas, demostrándose ese amor entre ellas y negándoselo a su madrastra que tan amablemente las acogía en su hogar.
Todos los días se aseguraba de que paguen su egoísmo. Cualquier error que alguna cometa era razón suficiente para que alguna de sus hermanas no coma esa noche. Una vez, solo porque una de ellas tenía los zapatos al revés, obligó a las otras a dormir con los zapatos puestos, también al revés.

La ciudad era grande y el infierno aún mayor. Ellas cinco no eran las primeras hijas que había tenido Marlene, no estaban del todo seguras, pero por lo menos dos hermanas ya habían pasado por esa fosa, y que al parecer ya habían encontrado su fatal destino.
Esa noche les tocaba dormir en el sótano. Marlene necesitaba estar sola y la mera presencia de ellas en la habitación contigua la perturbaba.

Sin nada con que cubrirse más que sus harapientas ropas, solo contaban con el calor de su pequeños cuerpitos para esa noche. El vidrio roto de la única ventana del sótano, que se encontraba al ras de la calle, concedía entrada libre al frio y el agua gélida de la lluvia desconsiderada.
Cami, la mayor, ya lo había decidido. Se iban a escapar de esa casa del horror. Pero todavía tenía que resolver el problema de la rehén de turno. Su cabecita buscaba incansablemente la forma de liberar a sus hermanas. Fue en ese momento cuando supo que la oportunidad estaba en sus manos. Estaban las cinco juntas en el sótano. Marlene en el piso de arriba y la planta baja disponible para verlas pasar sigilosamente. Podrían llegar a la puerta sin tener que bajar la escalera que crujía fuertemente y delataba cualquier intento de cruzarla.
Solo tendrían que solucionar el problema de la puerta a la calle cerrada con llave. A lo mejor alguna ventana mal cerrada podría ser una alternativa.
Tessa, la más pequeña, derramaba lágrimas con cada palabra del plan de su hermana mayor. El miedo a ser sorprendidas por Marlene la consternaba.

- Tess. No va a pasar nada. Voy a subir yo sola. Voy a ver que esté todo bien, y las voy a venir a buscar. Sólo van a subir cuando sepamos que todo está bien.

Tess negaba con la cabeza.

- Si aparece Marlene, voy a decirle que estaba yendo al baño, nada malo va a suceder.

La pequeña niña, a sus seis cortos años y había aprendido y sabía que cualquier tropiezo con Marlene sería un castigo horrible para todas. Sus mejillas seguían siendo recorridas por lágrimitas que rodaban hasta caer en el frío suelo de piedra.

Se armó de valor y comenzó el ascenso por la sólida escalera del sótano. Sus tímidos pasos se sucedían temblorosamente. Pero intentó mantenerse lo más firme que pudo para tranquilidad de sus hermanas que la miraban con total atención entre las penumbras.

Luego de abrir la puerta con una lentitud y paciencia inquietantes, asomó su cabecita. La luz de la cocina estaba encendida. Escuchó como llenaban de agua la pava y la ubicaban sobre la hornalla, luego escuchó morir un fósforo.
Era muy riesgoso intentar cualquier cosa con ella en la cocina. Debería bajar y esperar, pero la falta de un reloj dificultaba sus cálculos.
Cerró la puerta lentamente, pero el pestillo acusador delató sus intenciones.
El click metálico se escuchó claramente.
Cami se congeló, su naricita se abrió, cual par de alas de ángel, para permitir la entrada del tan preciado aire. Sus labios temblaron.
Pronto se escucharon los furiosos pasos de su madrastra que abrió la puerta repentinamente.

- ¡¿Que te piensas que estas haciendo?!
- La extrañaba. - Respondió intentando sonreir.

Marlene se sorprendió con lo que escuchó.

- ¿En serio? ¿Y porque justo hoy me extrañas?
- Siempre me pasa. A todas nos pasa. - Acompañó sus palabras con un gesto de su mano que giraba hacia sus hermanas.
- Ustedes me quieren engañar. No les alcanza con que les de casa y comida. Siempre quieren algo más.
- Nada más queremos estar contigo.
- ¿Ah sí? Bueno, pero hoy no. - Cerró la puerta y el sonido de la llave terminó con sus ilusiones de escapar.

Bajó los escalones entre feliz y triste. No podía creer sus propias palabras. Menos aún, que la hayan salvado de un escarmiento desalmado y perverso.

- Yo no quiero estar con ella. - Dijo Tess juntando sus pequeñas cejas. - ¡Ella es mala!
- Shh, no digas eso. - Concepción, de ocho años, la callaba. Sabía que la respuesta de su hermana era una inteligente forma de salvar la situación.
- Tranquilas chicas. Connie, ya tengo otro plan.

Cuando giró mostrando a sus hermanas, también compungidas por estar lejos de su madrastra, vio desde la escalera que la ventana rota podría ser un escape. Sólo tendría que ver la forma de llegar hasta allí.
Con mucho cuidado apilaron todos los objetos y cajas que pudieron formando una precaria torre al pie de la ventana. Todavía faltaba un metro y medio para llegar.
No había nada más que utilizar, tendrían que arreglarse con eso.
Claudet, era un año menor que Cami, y de contextura bastante más pequeña. Ella era la encargada de subir y ayudar a sus otras hermanas menores a salir.
Se acomodó en la cima y Cami fue ayudando a cada una a subir desde abajo. La primera fue Connie, una vez afuera ayudó a salir a Tess y luego a Agustina, la del medio.
Sólo faltaba que salgan Cami y Clau. Se acomodaron las dos y Cami puso sus manos juntas para prestarle un punto de apoyo a su hermana. Ya estaba terminado de salir cuando el ruido de una tasa quebrándose contra el suelo las hizo girar su cabeza a la vez que tomaban un golpe de aire.

- ¡Pequeñas embusteras! ¡Quieren dejarme! ¡Y yo que venía a ver que todo estuviera bien para ustedes!
- ¡Rápido! ¡Rápido! - Cami apuraba la salida de su hermana. Todas gritaban y lloraban desesperadas. Solo unos segundos separaban a su hermana mayor de las garras de Marlene. Tendrían que volver a por su hermana y todo hubiera sido en vano.
- ¡Prométeme que las llevarás lejos! ¡No vuelvan por mí, yo las voy a encontrar! ¡Nunca más tendremos esta oportun...
- Ven para aquí. - Gritó Marlene al tiempo que la tomaba de la ropa y tiraba fuertemente hacia el suelo.

Cami cayó por sobre las cajas hasta el piso. Los relámpagos sacudían el cielo. El rostro enfurecido de Marlene con los ojos encendidos la hizo retroceder arrastrándose con sus manos hasta golpear la pared.
La violencia de un rayo fundió la veleta del techo de la casa en un fogonazo destellante que solo dejó oscuridad.

Ambas se quedaron estáticas. Las dos sabían la última posición de la otra. Pero la oscuridad abrigaba la posibilidad de Cami de escapar. La puerta había quedado abierta, si llegaba antes que Marlene, podría cerrarla por fuera y tendría sus preciados minutos para encontrar la forma de salir de la casa.

Otro tronar del cielo le regaló la petrificante imagen de Marlene a solo centímetros de ella, ya con sus huesudas manos extendidas hacia su cuerpo. Giró sobre sí misma y se levantó rápidamente. Un fuerte dolor le indicó que la caída no había sido libre de secuelas, la articulación de su pierna derecha sobre la cadera estaba comprometida.
Comenzó a subir la escalera cuando sintió que la tomaban de la ropa. Pero los gritos de Marlene dejaban saber que a su vez, alguien la estaban tomando a ella. - Habían vuelto a entrar Clau y Agus. - Se dijo a si misma en una dura confrontación contra la realidad. Ahora debería conseguir escapar y rescatar a sus otras dos hermanas también.
Se pudo soltar de las garras de Marlene. Miró hacia atrás y consiguió ver cuatro manitos que tiraban del camisón de Marlene, que cayó por la escalera de espalda, muy probablemente sobre sus hermanas. Podrían haber quedado heridas. La situación se complicaba más todavía.

Llegó a la puerta y la cerró, echó llave y miró hacia arriba. Todo el primer piso estaba en llamas. El relámpago que pegó en la veleta, encendió el techo de madera y la casa ardía como una hoguera. Una hoguera lista para cocer a una bruja.

Pronto comenzaron a caer pedazos encendidos. El derrumbe de la escalera despidió un calor abrasador. Cami corrió hasta la única ventana a su alcance y sin pensarlo arrojó una silla contra ella. Los vidrios reventaron y afilaron sus cortantes astillas. Pasar por ahí podría ser muy peligroso. Casi todo el piso de la planta alta cayó en una explosión de chispas y brasas.
En su deseperación tuvo un momento de lucidez y abrió la ventana que no tenía más que una perilla por traba y saltó hacia afuera. Detrás de sí escuchó como terminaba de quebrarse la estructura. Tenía muy poco tiempo para correr hacía la ventana del sótano para intentar rescatar a sus otras dos hermanas.
Pero no pudo, el calor la empujaba varios metros lejos de la casa. Con horror comprobaba como sus dos hermanas morían aplastadas por una montaña de fuego ardiente.
El dolor no le entraba en su cuerpito. Cayó sobre sus rodillas. No sabía como seguir.
Pronto sus hermanas la encontraron y la abrazaron. Las cuatro.

- ¿Pero como? - Dijo entre sollozos, lágrimas y un limón atorado en su garganta. - Ustedes dos estaban en el sótano. Yo las vi.
- Desde la ventanita vimos lo que pasó, pero no éramos nosotras dos...


Nota: Inspirado por una mujer. Dedicado a otra.

martes, 11 de enero de 2011

La gente no(?) cambia

¿La gente cambia? ¿Se puede cambiar?
El otro día me dijeron “estás muy cambiado”. No creo que mi corte de pelo haya tenido nada que ver con esa impresión.
La verdad es que creo que soy el mismo. Quizá un poco más en control de ciertas emociones. Quizá me estoy conociendo un poco más y entiendo mejor que es lo que me pasa. Quizá estoy consiguiendo bajar mi ansiedad que me juega carreras. ¿Pero cambiar? ¿Pasar a ser otro?

Escuché muchas veces que la gente no cambia. A lo mejor aprenden a disimular. Podría decirse también que aprenden a esconder. Pero eso no es cambiar.

Lo que si se puede y es copado es mejorar, crecer, aprender. Que en definitiva son cosas que siempre pudimos hacer, solo que el momento llegó cuando llegó. A veces tarde, a veces temprano. Hoy somos en potencia lo que vamos a ser mañana.
Por supuesto que si crecés, cambiás. El crecimiento implica cambio. Pero ese “cambio” es sobre tu propia línea, es avanzar un casillero sobre tu propio juego, sobre quien ya sos vos. No cambiás y ahora sos otro. Evolucionás sobre tus posibilidades, o involucionás, nunca se sabe. Pero siempre sos vos. Y eso está bueno. No se quién realmente querría cambiar y ser otro. He conocido gente en mi vida en posiciones envidiables, pero yo no quería ser ellos, yo quería ser yo con ciertas cosas que veía en ellos.

Y ojo, estos “cambios”, no son fáciles de lograr. Puede que esa sea la razón de porque se dice que la gente no cambia. Conseguir mejorarse cuesta tiempo y esfuerzo, que sólo se aplican si se tiene disciplina o una necesidad de fuerza mayor, pero siempre va a necesitar tiempo y esfuerzo, dos cosas difíciles de conseguir (ya pregunté, en la farmacia no tienen).
¿Cambiar?... no sé.... ¿Mejorar?... seguro.


lunes, 10 de enero de 2011

Sharbat Gula

Año nuevo, vida nueva. Vida nueva?

No creo que duden que la pregunta en el título de este post es retórica.
La pregunta que si es auténtica es ¿porque pensamos que un año nuevo nos va a traer una vida nueva? ¿Hay algo mal en nuestra vida que debe ser dejado atrás y el 1 de enero a la mañana (porque la noche es para la joda) ya podemos empezar nuestra nueva y purificada vida?
¿Nunca te pasó que cuando empezás un cuaderno nuevo tratás de ser más prolijo de lo que habías sido con el anterior? Es como si cuando empezáramos algo nuevo, nos dieran ganas de hacer todo bien, como si antes, por alguna razón, no lo hubiéramos hecho.
El otro día un amigo que está empezando una relación me soltó al pasar, mientras fantaseaba con ella: “quiero hacer todo bien, que todo sea perfecto”.
Entiendo totalmente a que se refiere y seguro que vos también. Quiere mantener esa clima de cosa linda, que muchas veces con el tiempo y el descuido, se va ensuciando.

El tema es que ese año nuevo, lleno de promesas y oportunidades, a los 4 o 5 días de empezado, se convierte en un año más, como cualquier otro. Otra vez soy yo mismo, el de siempre, con mi misma desprolijidad de antes. Sigo siendo yo mismo, con otra fiesta de año nuevo en mi haber, pero sigo siendo yo mismo. Sigo haciendo las mismas cagadas y sigo escribiendo tan desprolijamente, o no, como venía escribiendo antes. El año es nuevo, yo soy el de siempre.

Ya sea un año nuevo, un cuaderno nuevo, o porque no, un día nuevo, es siempre una oportunidad de cambiar esas cosas que ensucian nuestras hojas. Cada hora, minuto y hasta cada segundo nos regalan la posibilidad de cambiar eso que hacemos que no queremos seguir haciendo.
Ese regalo está envuelto, el tema es si tenemos ganas y el valor de abrir el paquete y ponernos el regalo, usarlo y aprovecharlo, en vez de meterlo al final del ropero y dejarlo ahí hasta que se pase de moda.

No esperes el año nuevo para hacer eso que siempre quisiste hacer.
Mañana nunca llega, hoy es tu día.

sábado, 8 de enero de 2011

El árbol de la sabiduría del bien y del mal

Cito:

"Y Dios impuso al hombre este mandamiento:

De cualquier árbol del jardín puedes comer,

mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás,

porque el día que comieres de él,

morirás sin remedio."


Génesis, Capítulo 2, versículos 16 y 17.


Ésta es buenísima. A ver si estoy bien.
Dios les dijo a Adán y Eva que no coman del árbol de la sabiduría del bien y del mal porque estaba prohibido. En su discursito sentenció al final que si desobedecían la orden, ciertamente morirían. Pero hasta que no coman del árbol e incorporen su conocimiento, no saben lo que es el bien y el mal. Menos que menos viviendo en el edén donde por contraposición, o mejor dicho por la falta de ella, no pueden saber que es el mal.

Osea que además de dárles el don de la curiosidad, les extendió una prohibición que no eran capaces de respetar. Porque al violar esa regla y “portarse mal”, estaba teniendo un comportamiento que no podían juzgar como incorrecto, debido, como ya dije, a su desconocimiento de que eso podría estar mal. O tan siquiera del concepto que el mal representa.
Se supone que Dios puso el árbol ahí, no para tentar, cual demonio manipulador (apréciese la ironía), sino para brindar a la feliz pareja la posibilidad de elegir. Pero claro, si no te conceden las facultades para poder elegir correctamente, ¿cuán verdaderamente libre sos de elegir?
Por otro lado, por cada día que pasaba y ellos no comían de ese árbol, si comían del árbol de la vida, estaban volviendo elegir “no comer”, pero con una sola vez que eligieron “si comer”, se fue todo al demonio.

Además ¡de los errores se aprende viejo! ¿Que es esto de bajar la guillotina a la primera? Si me decís que lo hicieron dos veces, o tres, que ya es la vencida, vaya y pase.
Pero a la primera es mala onda me parece.
No digo que la vida (o su creador) me haya regalado la experiencia de tener los mejores padres del mundo mundial, pero sin duda que tuvieron más paciencia conmigo que el quetejedi.
Todo esto iba a o derivaba, vaya uno a saber, de comparar a un bebé en gestación en el seno materno con la existencia en el edén. En el seno materno no tiene frío, nunca llega a tener hambre, no hay amenzas, miedos, etc y cuando se nace “en pecado”, como si nos hubiéramos comido todas las manzanas del cajón de frutas de la heladera de Dios, somos expulsados a un mundo cruel. ¡El paraíso perdido! Me resulta una analogía bastante interesante. Pero más aún sin comparamos esto con la expulsión del edén que acarreaba la muerte, o al menos la mortificación. Podríamos decir entonces que nacer es morir, o por lo menos, comenzar a hacerlo. Justito desde el momento en que nacimos.

¡No se que hago escribiendo esto cuando tendría que estar viviendo el tiempo que me queda antes de morir! Mejor me voy a mover el esqueleto y tomarme unas sidras...

EDIT 13/01/2011:


jueves, 6 de enero de 2011

Cantante

Cantando bajo la lluvia? No.
Cantando en la ducha? No.
Cantando en el auto! Sí.
Hace tiempo ya que descubrí lo malísimo que soy cantando, pero hace pocos años que descubrí lo mucho que me gusta cantar, pero en el auto, que es uno de los pocos lugares donde escucho música solo.
Eso sí, pongo la música muy fuerte para no escucharme tanto.
Me encanta eh, nada de me gusta un poco.
Lo recomiendo. Es muy liberador, pero hay que saberse la letra, si no se te corta el mambo.

martes, 4 de enero de 2011

Hacer hoy si me preocupa mañana.

Hace varios días, semanas o meses tal vez, estuve hablando con un amigo con el que suelo hablar de boludeces, pero como voy a contar ahora, hay veces que hablamos de cosas más serias que las boludeces, que para nosotros no son tan boludez, pero al margen.

Lo que él me decía era lo preocupado que estaba por su futuro y el de su familia, de la cual se siente responsable, aunque no el único responsable, ya que por suerte tiene una pareja con la que apoyarse mutuamente. Bah, por suerte, esas cosas no son por suerte.

Después de escucharlo y tratar de entender el origen de su preocupación me di cuenta que no era que él estaba haciendo las cosas mal. Tiene un trabajo que se toma en serio y con responsabilidad, pero que no le permite un crecimiento ni económico ni personal, por lo menos en las condiciones en las que se estaban presentando las cosas en ese momento.

Estuvimos hablando más y le expliqué como veía yo las cosas. Sorprendentemente me encontré una negativa muy fuerte a aceptar o contestar algo respecto de mi opinión sobre la situación.
Por un momento me hice el distraído y le seguí la corriente por el nuevo y completamente distinto tema que trajo a la conversación.
Era como si el otro tema del que él tan seriamente me había hablando, ya no importara. De hecho, como si esa conversación no hubiera tenido lugar. Mucha atención para presentar su problema, pero una negativa total para escuchar la solución que yo veía. Vaya... ¿será un problema que no quiere tener que solucionar y prefiere la incómoda comodidad de tener que aceptarlo y listo?

Lo más prudente me pareció que era subirme en ese nuevo barquito que me proponía y seguir otro rumbo, navegar contra la corriente es complicado. Preferí pensar un poco más en su problema y esperar el momento apropiado.

El tiempo pasó, pero este tema ya se había subido a la calesita de ideas que dan vueltas en mi cabeza. Digamos que tengo dos calesitas. Una es la ideas o pensamientos positivos, como buscar una solución a un problema, un negocio, un proyecto, etc. La otra es la obsesiva, donde a diferencia de la otra, yo no subo ideas o pensamientos, éstos se suben solos (prefiero pensarlo así :P). Y te digo que bajarlos de ahí cuesta eh, son como un chiquito malcriado que siempre quiere dar una vuelta más.
La cuestión es que no me gustó ver a mi amigo así, preocupado por un problema que el mismo cree que no puede solucionar. Él no tiene el problema, el problema lo tiene a él.
Como está tan seguro de que no puede hacer nada, entonces no hace nada. Sólo sigue con su trabajo y su vida intentando no pensar en lo negro que es su futuro, o por lo menos, un futuro condicionado.
Hablando con mi tío, otra vez, le conté la situación y la amasamos un poco, a ver que formas podía tomar y de que manera la podíamos entender mejor. Bueno, a ver que forma yo la podía entender mejor, la verdad es que él cazó al vuelo por donde venía la mano.

Si ves un futuro negro, ya sea en general o de algún tema en específico, lo más probable sea que estés haciendo algo mal hoy. Pero más negro lo vas a ver cuando el tiempo siga pasando y vos no hagas nada para cambiarlo. Pero aún sin además de no hacer nada para cambiarlo, te resignás a que ese va a ser tu destino. Lo bueno de todo esto que ninguna de estas cosas debe solucionarse todas en un día.
Si dudás mucho si vas a poder o no hacer o solucionar algo, quedate tranquilo, no vas a poder. No dudes más.

El toro hay que tomarlo por las astas. Cada uno es dueño y responsable de su vida, incluso de no cerrarse las puertas así mismo.
Primero que todo no tomarse las cosas demasiado seriamente, después de eso, no crearse unas expectativas formidables de cosas que no se sabe como van a resultar, también agrego no tenerle miedo al cambio. La tormenta más negra se puede cruzar si se tiene una brújula.
Si la ruta por la que vas termina en un horizonte negro, entonces a lo mejor el problema no está en el horizonte, si no en el camino que estás siguiendo. Sacá la patita del acelerador, ponela en el freno, sacá tu mapa, tu brújula y agarrá un camino nuevo que te lleve a un destino mejor.
Con un GPS matás dos pájaros de un tiro.

Si te he visto, no me acuerdo

Si te desvisto, tal vez...

lunes, 3 de enero de 2011

Expectativas, esas aguafiestas

Las expectativas son eso que esperamos de algo. Es como una esperanza. Cuando no sabemos que esperar de algo, es la expectativa las que nos sugiere que puede pasar. Casi podría rozar una fantasía si en algún momento nos dejamos llevar. ¡Error!

No digo vivir una vida sin esperar nada bueno de ella, a fin de no desilusionarnos. Pero siempre que uno espere mucho de algo, por más mucho que reciba, siempre le sabrá a poco.
Lo bueno de no esperar mucho de algo, es que cuando llegue, si hicimos las cosas medianamente bien, lo que sea que llegue, va a ser bueno y nos va a sorprender gratamente.
¡No me digan que una grata sorpresa no es mejor que una amarga desilusión!

Esto lo aprendí a los 12 años, cuando fui a ver la primer Batman (1989). Esperaba tanto, que un sobresaliente Jack Nicholson y un soberbio Micheal Keaton de la mano de la despampanante Kim Basinger no fueron suficientes. No fue hasta varias años después, cuando ya no esperaba mucho, que la volví a ver y ahí sí me gustó. El joker es groso.

El punto es que las cosas hay que vivirlas sin pensar demasiado en lo bueno que puede llegar a ser lo que venga después. Además, si te la pasás pensando en eso que va a venir y lo bueno que va a ser, no solo cuando llegue te vas a desilusionar, si no que además, el tiempo que estuviste delirando con esto, no lo disfrutaste.
Sería como estar en tu casa pensando en la chica con la que vas a salir a la noche mientras ves una película, cuando estás con la chica comiendo, pensando en como va a ser cuando vayan a tomar algo, cuando estén tomando algo, pensando en como será cuando te la puedas tomar a ella. Al final nunca viviste el momento y cuando llegue lo que sea que esperes, no va a convencerte.

Vivir el momento, planear menos, disfrutar más.

Espero que les guste.