jueves, 3 de febrero de 2011

Películas de miedo

Las películas de miedo se ven con los pies arriba de la cama o del sillón. Es la única manera.

EDIT 05/02/2011: Es muy fácil tomar este post en forma literal.
Hay muchas cosas que sabemos que "no", pero en realidad "sí".
Sabemos que no va a salir una mano sangrienta que nos agarre del tobillo, pero igual levantamos el pie. La idea es extrapolarlo.
Pero tengan cuidado, no se corten...

lunes, 31 de enero de 2011

Don Viegues de las Vegas, Nevada

A diferencia de la forma en la que escribo siempre, hoy voy a romper un poco la línea y hacerlo con otro tenor.

Esta mañana salí al aire por la 100.7 Mhz, Blue, en un programa que se llama Lado B.
El conductor es Diego Scott, que en este momento estaba acompañado por Diego Iglesias. Así que la cosa fue 3D.

Ya que estoy contando esto, voy a explicar el por qué del título de este blog.
Mi nombre es Diego, que fácilmente se puede convertir en Diegues.
Por otro lado Don Diego de la Vega, el Zorro en castellano, también se llamaba Diego.
En la otra esquina estaba Las Vegas, Nevada, una ciudad conocida que no necesita presentación.
Mi compañero de departamento con el que vivía en el 2005 metió todo en la liquadora de su mente, agregó una V y salió un Don Viegues de las Vegas, Nevada.
Así que se lo debo a él, Látigo.

Ya que estoy, aclaro que el que quiera aportar a la causa haciendo comentarios constructivos en cualquiera de los posts, puede sentirse libre de hacerlo.

La vida es una fiesta. En cuanto consiga entradas me mando.


martes, 25 de enero de 2011

Pensamientos Mágicos

Ideas irreales. Apoyadas sobre bases delirantes. Son como una bicicleta fija. Te llevan a ningún lado. Rápido.
Hace unos días dije, sin medir mis palabras y a quien se las estaba diciendo:
“Hay $30 millones en el Quini 6, que bueno sería ganármelos y no tener que trabajar más”.
La respuesta que obtuve fue:
“Pensamientos mágicos”.
No hizo falta ningún tipo de aclaración, explicación o agregado necesario para entender la toxicidad de esos pensamiento mágicos. Creo que tendrían que llamarse Pensamientos delirantes que te mantienen en una nube de pedos viviendo una irrealidad que nunca se va a realizar, pero claro, ese nombre es muy largo.

Lo peor de todo no es su nombre, lo peor es lo identificado que me sentí. La cantidad de veces que solucioné mi vida durante unos minutos delirando con mi máximo poder de imaginar situaciones tan ideales como improbables, algunas hasta desafían las leyes de la física!

Es como drogarse. Es escapar a la realidad imaginando otra, imposible, donde algo de mi vida que no me gusta, está solucionado. Casi puedo saborear su dulce sabor. Es como oler las milanesas con puré de mamá. Sabés que estás a minutos de zaparte cuatro formidables milangas. Pero en este caso, la milanesa nunca llega.

EDIT: 27/01/2011
Me quedé pensando un poco más en esto que escribí y me gustaría agregar que los pensamientos mágicos también aportan su toque de color a la vida.
El problema no es tenerlos, si no que ellos nos tengan.

jueves, 20 de enero de 2011

Baterías

Soy de la generación donde las baterías tardaban mucho más en cargarse que en gastarse.

miércoles, 19 de enero de 2011

Insectos

Capítulo I - Buscar y encontrar

- ¿Cuánto es? - Preguntó mientras sostenía el periódico del domingo en su mano derecha.

El kiosquero hizo una seña que no comprendió. A lo mejor no había entendido la pregunta. Por las dudas extendió un billete que cubriera el valor y recibió su vuelto.

Caminó hasta llegar un bar ambientado con una decoración retro. Escogió una mesa y abrió su diario en la sección de empleos.
Casi todos los avisos le eran familiares. De hecho no era la primera vez que compraba el periódico y conocía perfectamente su valor, así como la esquina superior en la que estaba impreso. Pero simpre preguntaba por las dudas algún día, por error, le dijeran de menos y se pudiera ahorrar unos centavos.

Había intentado aplicar a casi todos los empleos a los que podría aspirar, pero sin suerte. Ya estaba por cerrarlo y buscar alguna excusa para no pagar su café cuando vió un recuadro que no reconoció.

“Se busca jóven discreto para limpieza especial”

No tenía la menor idea de que podía ser eso, pero si la paga era buena, entonces era bueno para él. Llamó al número indicado e intentó concertar una cita. Pero en lugar eso, se le solicitó un número de teléfono al que contactarlo en los próximos días.
Ya era viernes cuando el teléfono, de su vecino, porque el suyo ya había sido cortado por falta de pago, sonó y se le avisó de la fecha y hora para su entrevista.

Era una gran galpón en una zona industrial. Una pequeña puerta y un timbre era todo lo que se podía ver que no sea la pared que lo cercaba.

- Diga su nombre. - Dijo una voz que salió del intercomunicador.
- Marco Hummings

Nadie contestó, pero el sonido timbrante del electroimán del pestillo fue suficiente para saber que debía tirar de la puerta.
Caminó por el pasillo como si supiera por donde ir, hasta llegar a una oficina que se encontraba al final.

- Bienvenido. Soy el doctor Isaac Newton.

Marco lo miró sin saber si debía reír ante el chiste que acababa de escuchar.

- Se que parece una broma, pero ese es mi nombre. Tome asiento por favor.

La entrevista ya se estaba haciendo muy larga. Marco no tenía ninguna duda de que el Doc se estabas asegurando de que si él tomaba ese trabajo, era porque no había podido conseguir otro.

- Es muy importante que usted entienda que su discreción sobre cualquier cosa que vea aquí reviste una gran importancia para mí.
- Sí, lo entiendo perfectamente.
- No, no lo hace. Pero es lógico que todavía no lo haga.

Marco levantó una ceja como desautorizando el juicio que le expedía tan cómodamente el doctor.

- Créame. De todas formas será muy bien pago, como ya le dije.
- ¿Podría decirme cual es la paga?
- Si acepta el trabajo y lo realiza como debe, la paga será de 1000 dólares por semana.

Marco intentó no mostrar la sorpresa y emoción que lo golpearon repentinamente.

- Me tomé el trabajo de investigar un poco sobre usted. Verá, me gusta conocer a mi personal. Se que necesita el dinero. Se lo enferma que está su madre y los gastos que esto le ha traído. Yo podré ayudarlo si usted me ayuda a mí. ¿Comprende?

La mirada del doctor Newton se fijó tajantemente sobre los ojos de Marco. La seriedad de su palabras y la potencia de su mirada lo intimidaron a tal nivel que cuando intentó contestar, la primer palabra que esbozó tuvo que ser repetida ya que había sido incomprensible.
Se reacomodó en su silla como intentado sacudirse la tensión.

- Entiendo perfectamente y creo que podremos ayudarnos mutuamente. Entiendo que es lo que necesita de mí y veo que sabe lo que necesito de usted.

Sonrió confiadamente, como si sus palabras no lo hubieran sido lo suficiente y necesitaran una ayuda extra.
La cara de su interlocutor no se modificó ni un milímetro.
En ese momento entró en la oficina Rastriz, como se presentó a sí mismo, y le dio la bienvenida.

Le pidió que lo acompañe para explicarle los horarios y tareas que debería realizar.
Se dio vuelta para despedirse de su nuevo jefe, pero el ya no se encontraba en la habitación.
Miró con sorpresa a Rastriz, quien sin acompañarlo en el sentimiento le indico con la mano hacia a donde se deberían dirigir.
Fueron más las restricciones que recibió que las tareas.
El empleo era simple: Limpiar. Limpiar y no preguntar.


Capítulo II - Ser encontrado

Ya llevaba un mes de trabajo. Todos los días se levantaba pensando en renunciar.
El olor, las manchas de esa baba extraña, los pedazos de algo que no podía descifrar que eran, pero que parecían restos de insectos del tamaño de una zanahoria en los casos más exagerados. Lentamente lo estaba dejando la cordura.

Ese fin de semana era el primero que podría utilizar algo del dinero, el resto había sido todo para el pago de deudas. Iría a un bar donde las botellas estén llenas y las mujeres vacías. Como él.

La noche no había sido muy buena en cuanto a mujeres, pero las copas no lo perdieron de vista. Estaba saliendo del bar y fue entonces cuando escuchó como gimoteaba una suave voz femenina.
No tenía ninguna intención de ser héroe, pero si de saciar su intriga.

Era un hombre forcejeando con una mujer. Pero ésta no ofrecía mucha resistencia y él tampoco parecía querer robarle. Incluso parecía que se conocían.
Ello lo vió y pidió su ayuda. Marco hizo su mejor actuación de ebrio que no escucha ni ve nada y siguió su camino.
La mujer corrió hasta él y se paró detrás, en seguida llegó su agresor.
La situación era confusa. Los gritos y tironeos iban y venían de todas las dirección.

Vicky cayó al suelo sobre unas bolsas de basura.
Marco intentó escapar pero terminó cayendo sobre su contricante quien se golpeó la cabeza con el suelo y quedando inconsciente.

- Muchas gracias. Muchas gracias! Me has salvado! Nunca podré pagártelo.

Marco no se había dado cuenta de lo hermosa que era Vicky. No tardó en pensar miles de formas en la que ella sí podría pagarle su acto de bravía y protección desinteresada.

Pronto convinieron que lo mejor era dejar la zona y perderse por las calles de la ciudad.

- Bueno ¿y por donde vives?
- Ahora, en ningún sitio. ¿Y tú?
- Pues yo vivo a dos calles de aquí. Sin pensarlo se ve que el instinto me trajo hacia este lado. Puedes dormir en mi cama. Tengo un sofá que me ha acogido más de una noche, no tendré problemas.

Nada más sucedió esa noche.
Los días pasaron y ambos fueron encontrando en el otro un apoyo que necesitaban. No eran la pareja ideal, pero eran lo único que tenía a la mano.
Marco nunca indagó sobre quién era el hombre de aquella noche. De hecho no preguntó nada sobre su pasado. Cuando ella preguntó donde trabajaba, él contestó que era mejor que cada uno calle su historia. Ella asintió.

- Hay algo que no te he dicho.
- Prefiero no escucharlo entonces. - Replicó Marco.
- Me gusta el peligro. - Dijo y se quedó mirándolo con cara de niña mala.
- ¿Ah sí? Pués yo tengo algo que podría gustarte entonces. - Dio un par de pasos y tomó unas llaves del cenicero de la barra de la cocina.
- Si quieres puedo enseñarte un lugar que te dará escalofríos. Pero nunca podrás comentar sobre este sitio a nadie.- Marco disfrutaba enormente sentirse tan poderoso al contar con las llaves de un lugar que estremecería a su chica.

En todo momento supo que era una mala idea, pero la tentación de ser él el que esté llevando a la ruda Vicky a un lugar como ese, era algo que no podía evitar.

- Silencio. Desde el momento en que yo abra la puerta, no podrás decir ni una sola palabra. Tampoco hacer ruidos. Nada. Sólo podrás ver y estar atenta a cualquier orden que yo te de. Y otra cosa, no podremos volver a hablar esto. ¿De acuerdo?

Marco sabía perfectamente que de noche no había nadie, y que nada iba a pasar, pero era más emocionante poner las cosas de esa manera.

- Si. Haré todo lo que tu digas. - Marco dejó volar su imaginación.

Abrió la puerta, acercó lentamente su dedo índice a su labios y los golpeó suavemente dos o tres veces. Ella sonrió.

Recorrieron el pasillo como dos agentes secretos en una misión más secreta todavía. Atravesaron la oficina y llegaron al laboratorio.
Marco iba relatando los experimentos que se iba imaginando a medida que hablaba, experimentos que podrían hacerse con todos esos instrumentos y elementos que los rodeaban.

La fascinación de Vicky enaltecían a su compañero.

Fue entonces cuando sintió ese olor pestilente que tan bien conocía. Ya había limpiado. - ¿Me habrá faltado alguna parte? - Se preguntaba mientras miraba intentando saber que era lo emanaba.

- Qué olor. - Dijo Vicky entre susurros, con una sonrisita picarezca por burlar la orden de no hablar.

Marco la miró abriendo los ojos como simulando sorpresa por haberla escuchado hablar. Pero la broma se convirtió en cosa seria cuando escuchó un sonido desgarrador. No era un animal. Por lo menos uno que el conociese. Era como si un sonido seco y chirriante saliera de alguna de las puertas metálicas de la pared del fondo. Puertas por las que él nunca debería entrar.
Había llegado el momento de irse.

Capítulo III - No querer ser encontrado

- Buenos días.
- ¿Le parece? - Dijo Rastriz. - Usted sabe muy bien cuales son los horarios en los que tiene permitido ingresar. A partir del día de la fecha vamos a prescindir de sus tareas de limpieza.

Marco se deshizo en pedidos de perdón y súplicas. Necesitaba el dinero y no sería fácil conseguir otro trabajo donde pueda ganar tanto. Rastriz lo dejaba hablar, hasta que fue suficiente.

- Muy bien. Le daremos otra oportunidad. Pero deberá hacer otro trabajo para nosotros. Se le pagará el doble. Y dado que le gusta venir aquí de noche, también deberá hacerlo para trabajar. Piense que tendrá las tardes libres. Siempre puede irse si lo prefiere.

Marco aceptó y se fue maldiciendo a su casa.

Si pensaba que lo que veía durante el día era desagradable y grotezco, entonces no exísten palabras para explicar lo que veía de noche.
Al parecer, los insectos que diseñaba genéticamente el doctor, se volvían mucho más activos de noche, y ese era el momento en el que se alimentaban, reproducían y, aunque suene ridículo, parecían jugar.
Algunos eran del tamaño de un perro mediano, otros como gatos. Algunos como palomas. Su formas eran tan variadas como sus cantidades de patas, ojos y alas.
Brillaban, eran como cucarachas enormes. Su cabezas llenas de ojos vacíos miraban en todas las direcciones. Eran terriblemente agresivos y desagradables.
El suelo se encontraba repleto de excrementos. Definitivamente esperaba no tener que limpiar eso.

- Descuide. Nadie puede entrar, así que no se limpia dentro. - Rastriz supo leer la expresión de Marco.

Si Vicky viera eso, nunca más en su vida podría olvidarse de él. Nadie podría superarlo. Ella quedaría totalmente impresionada. Tenía que llevarla.

- Ésta es la cámara principal de insectos. Hay otras más. Pero son más pequeñas y su contenido es tanto más peligroso. Por ahora, usted deberá asistirme en la captura de los insectos que debemos sacar para trabajar sobre ellos.

A Marco no le gustó nada la forma en la que dijo ese trabajar. Comenzaba a entender de que se trataba todo lo que había limpiado en el labortario. Pedazos cercenados de esos insectos inmundos.

- Vicky. Es hora de que sepas algo. El sitio al que fuimos esa noche. Bueno, ese es el lugar donde trabajo.
- Lo imaginé. - Dijo con cara de tonta.
- Sí. - Dijo él. - Pero lo que vimos no es nada. Puedo enseñarte algo cien veces más estremecedor. Sólo tengo que encontrar el momento apropiado.

No tenía ni la menor idea de como iba a hacer para entrar sin ser vistos, ya que la primera vez fue descubierto, al parecer, sin ningún problema. Pero su necesidad de pasar a la historia en la historia de Vicky lo iba a llevar a encontrar la manera.

Comenzó a comprar el periódico los domingos otra vez. Nunca encontraba lo que buscaba hasta que un día vio un recuadro en la parte inferior de la página que le pareció familiar.
Vicky no tenía servicios a su nombre, no tenía casa, no tenía parientes. De hecho Marco dudaba que su nombre real sea Vicky. Si se presentaba al puesto de limpieza diurno, iba a ser mucho más fácil llevarla al sector de cámaras de insectos.

Lamentablemente Vicky quedó seleccionada. Quizá un descuido de su empleador. Quizá ella era muy buena en lo que hacía. La cuestión era que empezaba el próximo Lunes.

Rastriz recién la conoció ese mismo Lunes, no había podido tener el gusto antes.
Esa misma noche cuando Marco llegó lo miró despectivamente.

- No aprendes eh.
- ¿Perdón?
- Te felicito. Lo han hecho bien, pero cometiste un error. Uno solo. Llevar una foto de ella en tu billetera. Un gran y tonto error.
- Bueno, está bien. - Dijo Marco. - Es verdad. Es mi chica. Pero ella es muy valiente y sabe guardar un secreto. No tiene familia ni amigos. Es ideal para este trabajo. De hecho, podría ayudarnos a nosotros. Sabes que ya no damos a basto los dos.

Rastriz lo miraba. Por un lado Marco tenía razón. Por otro lado, Marco se había pasado de la raya. Por segunda vez.

- Está bien. Seguiré tu consejo. Pero ella no podrá venir los días que esté indispuesta.
- Marco no hizo preguntas y se dedicó a su trabajo el resto de su turno nocturno.

La cabeza de las mujeres puede afectar mucho a su cuerpo. Bastó con que se le diga que no se presente los días que esté indispuesta para convertirse en la chica más irregular de la ciudad. Una noche, ese período llegó antes de los esperado.

- ¿Que sucede? - Gritó Marco.

Los insectos estaba desquiciados. Golpeaba el vidrio y se atacaban entre ellos. Era como si una ira los invadiera.
En ese momento estaban transportando uno en una pequeña jaula como las que se usan para los animales en los aeropuertos. Pero con algunos refuerzos para resistir a sus huéspedes.

- ¡No lo puedo sostener! ¡Se mueve mucho!

La caja se partió y una antena salió rápidamente por la rendija. Luego una pata y a continuación otra. En muy pocos segundos se encontraron envueltos en una carnicería. El insecto se disparó hacia la pelvis de Vicky y le produjo una daño irreparable. En poco tiempo murió desangrada.
Marco no fue mordido, pero las patas del insecto se encontraban provistas de puntiagudas espinas que lastimaron severamente su carne.
No fue hasta que Rastriz le propinó un hachazo directo a la cabeza que el insecto dejó tranquilo el cuerpo de Vicky.

Capítulo IV - Encontrado por el hambre

LLevaba dos semanas en unos pequeños dormitorios, alejados de las jaulas, pero dentro del galpón. Debía hacer reposo. No podía trabajar ni volver a su casa. No en esas condiciones.
Rastriz se había ocupado del cuerpo de Vicky.
Marco no podía ir a ningún hospital. El doc se ocupaba de sus heridas, que no evolucionaban bien.

La comida lo repugnaba. Cada vez le costaba más tragar. Pronto descubrió que las verduras eran como comer pasto y la carne, solo la toleraba si estaba muy jugosa.
Ninguno de los dos le daba su opinión acerca de su estado, pero sabía que no era bueno.
Lo días pasaron y su problema con la comida se agragababa. Solo podía comer carne cruda.

- ¿Que me está pasando? No tengo sensibilidad en las piernas. Las puedo mover, pero no siento nada. ¿Porqué me está pasando esto? - Dijo mientras se levantaba el pantalón del pijama y le mostraba su pierna a Rastriz.
- Voy a llamar al doctor.

La pierna negruzca y de aspecto sólida había desconcertado a Rastriz, y no cualquier cosa conseguía hacerlo.

El espejo le devolvía una imagen abominable de su propio ser. Sin ningún tipo de tapujo o disimulo. Una realidad tan cruda como la carne que ya no podía comer.

- Tengo hambre. - Sus palabras eran difíciles de comprender.
- Marco. No voy a mentirle. No estoy seguro de que le pasa ni por que pasa tan rápido, pero este lugar ya no es seguro. Será mejor que se acomode en una de las cámaras.
- A mi no me van a encerrar como a esos insectos inmundos. Yo soy una persona. No un bicho.

Rastriz y Newton se miraron. Ninguno de los dos lo veía como un humano. Ya no.
El hambre lo transtornaba. No sabía que comer que no lo repugne, pero debería hallar algo pronto.

Se sintió atrapado y su nuevo instinto afloró. Pegó un salto violento y golpeó los cuerpos de los dos. Sus piernas le daban un empuje poderoso. Podía empujarse hacia adelante con una violencia perturbante. La segunda vez se golpeó fuertemente con la pared, pero su cuerpo ya era muy resistente como para morir con el golpe, como ciertamente hubiera pasado con cualquier ser humano normal.

Su glándulas percibieron un olor delicioso. Lo que sea que fuere, eso era lo que iba a comer. Comenzó a desplazarse arrasando con todo. Su segundo par de extremidades salía de sus costillas, todavía no estaban muy desarrolladas, de hecho tampoco sabía que las tenía, las acababa de descubrir. Le gustaban.

Llegó hasta la fuente del olor. Eran los restos del cuerpo de Vicky almacenados en un congelador. A pesar de su fuerza le fue muy difícil penetrar la puerta que ya no supo como abrir.
La carne vieja, que había comenzado a pudrirse antes de ser congelada, satisfacía su apetito voraz. Poco tardó en reducirla a huesos brillantes.

El gas lastimaba sus glandulas y zonas sensibles. Lo estaba desorientando. No entendía de donde provenía, pronto se desvaneció.

- Pensé que nunca caería. Llévalo a la cámara principal. Quiero ver que pasa cuando despierte entre los otros.
- Sí doctor.

Rastriz y sus dos nuevos ayudantes hicieron el trabajo.

- Este es muy grande para haber sido un perro. ¿Con que estamos tratando aquí?
- Luego les explicaré. - Dijo Rastriz con su característico tono cortante.


Nota: Inspirado en los delirios imaginarios de una Flor real.


Lluvia

Hoy llovió mucho.

Recién me preguntaron por msn, desde Punta del Este, como estaba el clima acá y dije: "Horripilante".
Pero en realidad no era verdad. No se porque cuando está nublado se suele decir que está horrible. Está horrible para ir a la playa, pero mirar la lluvia por la ventana me encanta!

Hoy no es un día horripilante.



lunes, 17 de enero de 2011

Aborto vs Eutanasia

Son dos temas que dan tela. Y tengo más preguntas que respuestas.

Con respecto al aborto, hay casos donde la mayoría estaría de acuerdo en realizarlo, como en los casos en donde esté en peligro la vida de la madre. Pero los más comunes son los casos de violación, a veces a mujeres con algún tipo de retraso mental, o un típico error adolescente, o tantas otras situaciones más. Pero siempre que se trata este tema es común escuchar que "la mujer puede hacer con su cuerpo lo que quiera". Siempre y cuando consideremos que el feto es parte de su cuerpo, no habría discusión. Si no, entonces ya no sólo se trata de su cuerpo.

Por otro lado está la Eutanasia, donde sí no caben dudas que se trata del cuerpo de una sola persona y que no hay terceros involucrados. Si una mujer es libre de realizarse un aborto, también debería poder serlo para morir cuando ella los dispusiese, ya que se trata de su propio cuerpo. ¿Si tiene plena potestad sobre su cuerpo como para realizar un aborto, entonces podría ejercer ese mismo derecho para morir? Esto si consideramos que el feto es parte de su cuerpo.

¿Se podría considerar un asesino al responsable de la aplicación de la eutanasia? En el caso de la distanasia (digamos que es lo contrario a la eutanasia) ¿Se está condenando a una persona a sufrir en vano o se le está respetando su derecho a la vida hasta el último segundo posible? Aunque no su derecho a morir.
¿Que pasa si un paciente que dio su consentimiento mientras gozaba de plena salud, cambia su idea pero ya no posee la posibilidad expresarlo? Ante una eutanasia prohibida ¿Que dilema ético se presenta si se asiste en un suicidio a una persona sin registro de inestabilidad psicológica?

En los casos donde la persona afectada esté imposibilitada de expresar su consentimiento de morir ¿Podría la familia tomar la decisión por ella? ¿Que pasaría si se pudiera dejar la autorización para donar los órganos al morir y también para que los familiares decidan si su cuerpo mal trecho por un accidente, con importante masa encefálica perdida, por ejemplo, y una vida de inconsciencia, hospital y máquinas no se debe sostener artificialmente?
¿Que piedad se le tiene a una persona que se condena a una vida de postración total, pero sin pérdida de las facultades mentales? ¿La de obligarlo a vivir así el resto de su miserable vida o la de terminar con ella?

Muchas veces escuché que el aborto se realiza y que es un hecho, tanto en los países o estados donde es legal como en los que no lo es. Dicho esto, se podría considerar conveniente legalizarlo a fin de que si se hace, se haga en las mejores condiciones sanitarias posibles y con atención psicológica. Pregunto entonces ¿Cuán errado sería repartir jeringas para reducir la posibilidad de que el intercambio de éstas al momento de consumir contagie enfermedades entre los que las comparten? ¿Que tan lógico sería legalizar la cocaína y la marihuana? Se podrían generar inmensos ingresos y hasta puestos de trabajo, se podrían exigir controles de calidad para que su daño sea el mínimo posible, se podrían destinar las ganancias a investigación y mejoras de salud, irónicamente, pero no por eso menos cierto. Las tabacaleras son un ejemplo de algo no tan distinto a esto.

Son muchas las preguntas, pero muchas más las respuestas.

viernes, 14 de enero de 2011

Nuevo Zodiaco de 13 Signos, Incluye Ofiuco.

¡¡Último momento!! (en realidad se sabe hace varios años)
¡Ahora son 13 los signos, así que toda tu vida podés haber estado pensando que nunca le pegaban con lo que te decían, pero era porque no era tu signo!

¡Sepa ya cual era su verdadero signo, traído a ustedes por Viegues! Gratis y a todo color.

Este es el nuevo calendario zodiacal:

ARIES- del 21 de abril al 13 de mayo
TAURO- del 14 de mayo al 24 de junio
GEMINIS- del 25 de junio al 20 de julio
CANCER- del 21 de julio al 19 de agosto
LEO- del 20 de agosto al 14 de septiembre
VIRGO- del 15 de septiembre al 31 de octubre
LIBRA- Del 1 de noviembre al 21 de noviembre
ESCORPIO- del 22 de noviembre al 29 de noviembre
OFIUCO - del 30 de noviembre al 17 de diciembre
SAGITARIO- del 18 de diciembre al 19 de enero
CAPRICORNIO- del 20 de enero al 15 de febrero
ACUARIO- del 16 de febrero al 11 de marzo
PISCIS- del 12 de marzo al 20 de abril

La cosa es que la rotación, inclinación y demases de la tierra no son absolutamente constantes, entonces, hay muchos momentos donde la tierra estaba influenciada por astros distintos de los pensados.
Me encantaba ser de Géminis, ser de Tauro es lo menos (con perdón de los de Tauro).

Al parecer los Mayas ya sabían que la movida era con el número 13, pero como desaparecieron todos de alguna forma extraña, entonces recién ahora nos venimos a enterar, 500 años después.


La Rana y el Escorpión

Cuenta un relato popular africano que en las orillas del río Níger, vivía una rana muy generosa.

Cuando llegaba la época de las lluvias ella ayudaba a todos los animales que se encontraban en problemas ante la crecida del rio.

Cruzaba sobre su espalda a los ratones, e incluso a alguna nutritiva mosca a la que se le mojaban las alas impidiéndole volar. Pues su generosidad y nobleza no le permitían aprovecharse de ellas en circunstancias tan desiguales.

También vivia por allí un escorpión, que cierto día le suplicó a la rana: «Deseo atravesar el río, pero no estoy preparado para nadar. Por favor, hermana rana, llévame a la otra orilla sobre tu espalda»

La rana, que había aprendido mucho durante su larga vida llena de privaciones y desencantos, respondió enseguida: «¿Que te lleve sobre mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco lo suficiente para saber que si te subo a mi espalda, me inyectarás un veneno letal y moriré!»

El inteligente escorpión le dijo: «No digas estupideces. Ten por seguro que no te picaré. Porque si así lo hiciera, tú te hundirías en las aguas y yo, que no sé nadar, perecería ahogado»

La rana se negó al principio, pero la incuestionable lógica del escorpión fueron convenciéndola... y finalmente aceptó. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró, y comenzaron la travesía del río Níger.

Todo iba bien. La rana nadaba con soltura a pesar de sostener sobre su espalda al escorpión. Poco a poco fue perdiendo el miedo a aquel animal que llevaba sobre su espalda.

Llegaron a mitad del río. Atrás había quedado una orilla. Frente a ellos se divisaba la orilla a la que debían llegar. La rana, hábilmente sorteó un remolino...

Fue aquí, y de repente, cuando el escorpión picó a la rana. Ella sintió un dolor agudo y percibió cómo el veneno se extendía por todo su cuerpo. Comenzaron a fallarle las fuerzas y su vista se nubló. Mientras se ahogaba, le quedaron fuerzas para gritarle al escorpión:
«¡Lo sabía!. Pero... ¿Por qué lo has hecho?»

El escorpión respondió: «No puedo evitarlo. Es mi naturaleza»

Y juntos desaparecieron en medio del remolino mientras se ahogaban en las profundas aguas del río Níger.

Fuente: http://maldicion-sisifo.blogspot.com/2006/07/la-rana-y-el-escorpin.html