martes, 31 de mayo de 2011

Esfuerzo

Siempre nos dijeron que tenemos que esforzarnos, que las cosas que se ganan sin esfuerzo no se valoran. Que no es lo mismo.
No se si es tan así. Lo que pasa es que nunca lo cuestioné mucho, porque de chico ya lo aprendí, pero se podría pensar un poco más.


Esforzarse es poner energia y elementos costosos con el fin de obtener algo. Suponemos en este caso, algo deseado. El hecho de haber tenido que esforzarme para conseguir algo, hace que eso valga más, supuestamente. Ni hablar si no lo conseguí, no solo tengo la frustración del esfuerzo vano, si no que además tengo las manos vacías. Claro que podemos ver el lado positivo y considerar que aprendimos algo. Pero eso ya implica otro esfuerzo, para ver lo bueno en lo malo.
Pareciera que hay que sufrila para que lo que se obtenga posea un valor significativo.
De esta forma, un artista que disfruta enormemente de pintar o crear, no debería sentir una gran gratificación una vez que termina, porque no tuvo que esforzarse, solo fluyó. Yo, por ejemplo, no debería valorar todo lo que tengo escrito en este blog, porque me encantó hacerlo. Me pasó con mi facultad. Sólo cuando dejé de estudiar con el único fin de aprobar fue que entonces dejó de ser una tortura. Estudiar para saber y conocer es mucho más fácil que estudiar para aprobar. Lo mismo pasa en los trabajos, se los firmo.

Cuánto más copado, me parece, sería pensar que hacer cosas que representen un esfuerzo solo hace más complicada la vida, y no por el contrario, valorarla más, y que si bien cada uno sabe lo que tiene que hacer y lo que no, muchas veces se podrían dejar de hacer cosas que son un esfuerzo y que solo se hacen con un fin, cuando es muy posible que existan caminos mucho más agradables para transitar hasta ese fin, sólo hay que animarse a incursionarlos.

PD: No es apología del delito eh, no salgan a robar. Robar es malo.

lunes, 23 de mayo de 2011

¿Para qué sirven los hijos?

Bueno, esa es una pregunta que yo nunca me hice. A diferencia de Alejandro Rozitchner, quien se refiere a sí mismo como filósofo, en esta nota: Para qué sirven los hijos.

Yo por otro lado, un pobre individuo ignorante de la vida, me hice otra pregunta. ¿Por qué la gente tiene hijos?

Para mí la respuesta siempre fue tan simple como clara: Porque quieren. Porque quieren cubrir su capricho o su necesidad.

Muchos me dicen que los traen al mundo para darles amor, para verlos crecer, para darle un sentido a la vida. Yo digo que todas esas no son más que confirmaciones de que están cubriendo su propia necesidad personal que no está regida por el amor que tanto pregonan querer dar. Si no por un acto sexual, no de amor, egoísta donde lo que se busca es algo que ya una mascota no puede cubrir.

Por supuesto que una vez que los tienen, los quieren. Yo también los querré el día que los tenga. Pero la pregunta no es si se quiere a los hijos o porque razón se los quiere, la pregunta es ¿Por qué se tienen hijos?




miércoles, 18 de mayo de 2011

Conan

Capítulo 1 - La pérdida

Sus ojos tardaron poco tiempo en adaptarse a la oscuridad de la cueva. De todas formas se estaba guiando por el resoplido de la respiración de la bestia.
No se le iba a volver a escapar. Este troll le había arrebatado a su compañera, de sus propias manos. De esas manos que no la supieron proteger cuando ella lo necesitaba. Se la arrancaron y un buitre gigante se la llevó colgando de un tobillo en dirección a la puesta del sol.
Ese engendro proveniente de las entrañas mismas de la tierra se lo pagaría muy caro.

Pero debía haberlo sabido. Esa cueva era una trampa. El olor nauseabundo lo confundía, pero el sonido que escuchó detrás suyo no le dejó dudas de que había sido rodeado.
Giró blandiendo su sólida y cansada espada, pero el troll lo tomó del brazo y presionó con una fuerza tremenda.
Inclusive Conan con su titánico poder, estaba siendo dominado.

Tendría pocos segundos antes de que llegue su otro enemigo y que la situación se torne más complicada aún.
Su mano izquierda rápidamente alcanzó su daga y le asestó una estocada directa en el cuello. Estas monstruosidades no caían fácilmente, así que debería seguir hiriéndola. El tiempo apremiaba.
Su brazo se levantaba y bajaba con una potencia aterradora. Pero los ojos de la bestia seguían transmitiendo la misma agresividad primitiva que los gobernaba.

Consiguió liberarse, la daga había cercenado el pectoral de la bestia al punto de hacerlo perder el control de ese brazo. Levantó la espada por sobre su cabeza con ambas manos para propinarle el golpe final, pero sus brazos nunca bajaron. Le había dado alcance el otro troll. Esta vez con mayor ventaja táctica, ya que se encontraba detrás de él.
Lo tomó del cuello y de un brazo. La constricción era intolerable. Gotas de sudor frío cubrieron de rocío su frente. La espada cayó al suelo de roca resonando en toda la cueva.
Luchó frenéticamente por liberarse, no podría resistir mucho tiempo en esa posición. Sólo conseguía agotarse más. La bestia lo hizo girar y levantó hasta ponerlo cara a cara. El aire le entraba y salía fuertemente de las fosas nasales. Decenas de marcas y cicatrices adornaban su carne. Algunas de poco días de antigüedad.
Emitía olor a muerte.

Como si no estuviera a punto de ser aplastado preguntó, apenas pudiendo expresar sus palabras entre dientes:

- ¿Dónde está ella?

El troll parecía sonrir. Disfrutar. Su respuesta fue...

- Saurus. - Estiró la s final pronunciando, casi como un susurro, el nombre del mago negro.
- Ese maldito. - Pensó. - ¿Para qué podrá quererla? Probablemente me quiera a mí. Tendrá de mí y de mi acero también.

Levantó las piernas, y como si caminara sobre el cuerpo del troll, llegó hasta lo más alto y le propinó una patada directamente en la garganta, su enemigo la resistió y la siguiente también, pero la tercera lo obligó a soltarlo dejándolo caer al suelo sobre su espalda.
Sin perder ni un instante, tomó su acero y comenzó un violento ataque a espadazos limpios. En pocos segundos el troll desparramaba la sangre que brotaba a de sus profundas heridas.

Salió de la cueva, otra vez sus ojos debían acomodarse, pero este cimerio no sobrevivió hasta hoy por quedarse esperando.
Su caballo lo esperaba no muy lejos de allí. Emprendió su carrera hacia la fortaleza del mago negro, Saurus.


Capitulo 2 - La búsqueda

El camino era largo, más razón para no perder tiempo. Descansaría cuando lo haga el sol.
No había senda, nadie se acercaba a esa zona, por lo menos nadie que apreciase su vida. Pero él no era nadie. Era el guerrero más temido la tierra media y su nombre se escuchaba en las historias de cantinas y niños.
Zenobia lo esperaba, probablemente siendo atormentada por ese maldito. Pero ella es fuerte.
El camino se estrechaba y la vegetación aumentaba, la húmeda ladera de la montaña ya lo había recibido.
Escuchó voces. Su caballo lo delataría. Lo ató a una rama y bajó por el costado izquierdo. Se perdió en la oscuridad de la selva. Llegó hasta donde estaban la voces, pero no había nadie. Su oído no fallaba, desde esa dirección venían las voces, pero nadie clamaba su autoría.
Pronto comprendió que había un pozo tapado por unas hojas y que alguien había caído en la trampa. Si el cazador estaba cerca, poco tardaría en llegar y esas tierras no eran habitadas por gente muy hospitalaria. No dejarían pasar la tierna carne de la pareja que ocupaba el pozo.

- ¿Y porque debería sacarlos? - Les preguntó luego de una breve conversación.
- Seremos tus guías. - Conan rió enseñando sus manchados dientes.
- ¿Qué clases de guías serían si cayeron en una trampa para niños? - Dijo con tono burlón.
- Conocemos muy bien el otro lado de la montaña, y apuesto a que ese es tu camino.
- Mi destino es la forteleza de Saurus. - La cara de ambos perdió su chispa.

La pareja cruzó susurros y luego de una pequeña discusión intercambiaron su libertad por el trabajo de guías.

Tenía razón. Sabía que no era buena idea. Ir acompañado de principiantes trae mala suerte, pero algo en su interior le dijo que acepte la oferta. Crom tal vez.

No fue complicado para él sacarlos. Parecían una pareja común de aldeanos. Pero de seguro no lo eran.

- ¿A dónde vas? ¡Es para el otro lado!
- A buscar mi caballo.

Conan volvió montando su equino.

- ¿Me montaré detrás?
- Tu irás andando.

La cara de asombro de la mujer, jóven mujer, hizo sonreír al duro guerrero que por un momento bajó la guardia.

- Caminen delante. - Indicó con tono de poca paciencia. Había recobrado la cordura.

El cruce de la montaña no les trabajo mayores inconvenientes. Sólo el lamentable hecho de tener que haberse despedido de su compañero que debido a sus limitaciones físicas, no podía trepar. Conan tampoco era un gran trepador, pero se las pudo arreglar mejor que su caballo. La pareja que lo guiaba, por otro lado, trepó las rocas con gran soltura.

El camino se abría en dos.

- Es por aquí.
- Pues yo creo que es por el otro lado. - Dijo Conan odiando la duda que lo regía. Pero a su vez, con la certeza de que la pareja elegía el camino que ellos querían. Un camino que podrían surcar con la seguridad que les brindaba un guerrero cimerio de su lado.

Fue en ese momento cuando escuchó el silvido de un dardo, sólo unos segundos los separaban de una parálisis producida por el veneno que endulzaba la punta de esos dardos. La tribu lugareña les daría una cálida bienvenida, sobre su hoguera.
Lamentablemente la ruta de escape era el camino elegido por sus guías, no hubo tiempo que perder y corrieron en esa dirección.

Conan ya sabía de las intenciones de estos dos. El sol no se ponía en esa dirección y el sabía que el buitre que se llevó a Zenobia iba a volar en línea recta.
Llegaron a un acantilado cruzado por un puente en pésimas condiciones.

- ¿Cúando no? - Preguntó el jóven al ver el estado del puente. - Nunca están en buenas condiciones.

Conan no emitía sonido. Analizaba cada tablón, cada ligadura, cada soga. Su pesado cuerpo sería una carga complicada para ese puente.
Lo peor de todo, ¿confiaba lo suficiente en la pareja como permitir que ellos estén al pie del puente mientras él se encontraba en el medio? - Pensó rápido.

Miró a Casiana y le ordenó que cruce primero. Él cruzaría segundo y por último el muchacho. Si cortaban el puente mientras él cruzaba, por lo menos quedarían separados.

La jóven cruzó apresurada e inexpertamente. O eso parecía. Conan ya dudaba de la torpeza de ambos. Pensándolo bien, ella cruzó con cierta destreza.

Ni bien Conan terminó de cruzar, un grupo de pigmeos se abalanzó sobre el jóven que todavía esperaba su turno, pero éste los había escuchado antes. No había dudas de que no eran unos aldeanos cualquiera.
Conan abrió sus enormes ojos y empuñó su espada, se preparó a cruzar rápidamente cuando un lanza lo hizo girar sobre su costado para luego herir el brazo de Casiana.

Ya era tarde para el joven. Seguía en pie con dos lanzas clavadas, incluso consiguió arrojar a dos de sus enemigos al vacío y apuñalar a tres. Pero eran muchos.
Conan cortó el puente. Algunos pigmeos que ya intentaban cruzar cayeron junto con las tablas. Casiana derraba lágrimas y su labios temblaban, pero no rompió en llanto.

- Lo siento. - Dijo Conan. - Ella no contestó

Todo fue muy rápido. Se preguntaba como no supo que lo estaban siguiendo. Entendió que los pigmeos esperaron a que uno quede solo esperando para cruzar, a que estén separados. Había caído en la trampa igual que un novato. Debía alejar su mente de lo que le pueda estar pasando a Zenobia, y concentrarse en su situación.

Siguieron caminando varios días. Callados.


Capítulo 3 - El altar de los sacrificios

Llegaron a un pequeño monumento. Era como un altar de sacrificios. Claramente no había sido utilizada en mucho tiempo, las plantas habían comenzado a crecer.
Casiana conocía perfectamente el lugar, fue directo a una roca con un agujero. Insertó una daga tallada a mano y la roca se abrió. Ella entró sin emitir sonido alguno.

Conan no se sorprendió tampoco, ahora todo tenía sentido.

Era un antiguo altar de sacrificios con la particularidad de que debajo escondía enormes cantidades de piezas de oro que los antiguos habitantes usaban para crear adornos y objetos que se ofrecían junto al sacrificio. La pareja estaba detrás de ese oro.

- ¿A esto venían tú y tu novio? ¿Te parece que ha valido la pena? Seré un asesino despiadado para tí, pero no arriesgo mi vida ni la de mi amada por un poco de oro.
- Era mi hermano. Dijo que era mi pareja para que no intentes nada conmigo.
- Si quisiera hacerte mía, ni él ni nadie podría evitarlo.

También confesó ser aquilonia. Ella estaba más lejos de casa que él. No quería seguir con el misterio.

- No entiendo. - Dijo Conan. - Llegaste hasta aquí y has tomado solo una pieza del oro. - Era como un medallón con unas pequeñas puntas y un rubí en el centro. Ella se lo colgó.
- Es simbólico. Seguí hasta aquí para que todo el camino no haya sido en vano. Para haberlo conseguido. Era una aventura de hermanos. El oro sin él, no vale para mi.
- Hablas como si fuera algo más íntimo que tu hermano. - Dijo Conan asegurándose de que no sean pareja.
- Pues lo era.

Emprendieron el camino

- ¿Y qué es lo que vale tanto más que el oro para tí que vamos camino a nuestra muerte segura en la casa de Saurus? - Dijo ella varias horas después como si solo hubieran pasado unos segundos.
- Tú más que nadie deberías saberlo.
- Solo buscaba conversación.
- Entonces no preguntes estupideces por favor.
- Bueno, has dicho “por favor”. Es la primera vez que te lo escucho decir.
- Es casi la primera vez que me escuchas hablar. Ahora guarda silencio si no quieres terminar como tu hermano. - Ella le echó una mirada de furia. Pero sabía que Conan tenía razón.

Ya se les había acabo la comida y llevaban más de un día sin comer y casi sin beber. Pero ella no se quejaba y le seguía el paso. Debían volver a cazar algo pronto.
Crom viendo la necesidad de ambos, les regaló una liebre distraída que comía a la orilla de un muy angosto arroyo. El cimerio solo necesitó unos segundos para apuntar y atravesar al mamífero al medio de un flechazo.

Esa noche cenaron liebre. Pero cruda. Hacer un fuego era muy riesgoso. Casiana no lo entendió. Todavía le quedaba mucho por aprender.
Ya estaban muy cerca, pidió máximo silencio y atención. No quería ser descubierto.


Capítulo 4 - La fortaleza

Recordó al jóven diciendo “¿Cúando no?” al ver que la fortaleza estaba rodeada por una laguna oscura, infestada de reptiles hambriento, cocodrilos, serpientes y toda clase de animales rastreros.
Pero eso no lo sorprendió tanto como encontrar un pequeño bote a remo. Algo estaba mal, algo estaba muy mal.

Esperaron al anochecer.

Ella se negó a quedarse y ambos abordaron la pequeña embarcación. Sigilosamente se aproximaron a lo que parecía ser una gruta al ras del agua. La oscuridad los abrazó.
Casiana metió la mano en su bolso y sacó una pequeña piedra. La aproximó a su boca y susurró unas palabras incomprensibles para Conan. La pequeña piedra comenzó a emitir un destello de luz que hizo abrir los ojos del cimerio

- Crom... - Dijo invocando el nombre de su dios.

Ella lo miró de reojo y sonrió.

- Magia. - Contestó.
- ¡Eres una maldita bruja! - Exclamó sin elevar la voz.
- Todavía no, pero lo seré. Pero tranquilo, no seré una bruja negra.

Conan detestaba la idea de estar acompañado de una bruja. Había tenido malas experiencias. Pero, otra vez aconsejado por Crom, no la degolló inmediatamente como hubiera hecho.

Llegaron hasta una abertura tallada en la roca. Esa debería ser la entrada.

- Entiendes que si llegamos hasta aquí es porque Saurus nos está dejando pasar. ¿Verdad?
- ¡No! - Dijo ella. - Hemos sido nosotros que hemos hecho todo a la perfección.

La miró con cara de desaprobación. Ella apretó los labios y asintió.

- Saben que los esperamos. - Dijo Saurus golpeando el espejo de agua, de un recipiente en el centro del salón, que le mostraba al cimerio entrando en su fortaleza.

Zenobia se retiró

- No aparezcas. - Dijo el mago.

Saurus se instaló en su trono y a los pocos minutos fue encontrado por Conan y Casiana.

- ¡Aquí estoy! - Rugió Conan enfurecido. Casiana retrocedió. La bravura de su compañero la atemorizó más que Saurus mismo.
- ¿Porqué te demoraste tanto? - Preguntó el mago amablemente. - Ya pensé que no vendrías.
- ¿Dónde está ella? Te cortaré la cabeza bastardo.
- Todo a su debido momento. Para que te encuentres con ella primero deberás hacer algo para mí.
- ¿Crees que seré tu sirviente? Antes muerto.
- Tu puedes conseguir algo que yo quiero. Mis trolls son muy estúpidos, dijo señalando una pila de baratijas, evidentemente traída por los trolls. - Verás, estoy buscando algo muy especial. Es una medallón. En el centro tiene un rubí. Es muy importante para mí. Traémelo y tendrás a tu amada.

Casiana se tomó el pecho. Intentó ocultar su medallón, pero era tarde.
El mago explotó en carcajadas.

- Ya lo habéis traído. - Su satánica risa inundaba el salón. - Nunca nadie me ha complacido tan eficientemente. Bueno, si no tenemos en cuenta a tu querida Zenobia.

La cara de sorpresa de Conan, mezclada con la ira y el dolor enseñó su malestar, al ver a Zenobia caminar hacia el mago.

- Lo siento. Prefiero gobernar a la derecha de un mago y no morir junto a un cimerio.
- Yo nunca te hubiera dejado morir.
- Dejaste que me secuestre un buitre... - Dijo contradiciendo su aseveración.
- No. - Dijo Conan. - Tú caminaste hacia él mientras yo aniquilaba a los malditos trolls que Saurus había enviado sobre nosotros. Siempre estuviste de acuerdo con él. Ahora lo comprendo.
- No eras tan estúpido...

Saurus interrumpió la disputa

- Como eres muy cabeza dura, no entregarás fácilmente lo que me pertenece. Así que iré por ello.

Tras decir estas palabras su piel comenzó a oscurecerse, se formaron escamas donde antes había carne. Sus ropas se arrancaron a jirones. Su tamaño aumentó. Un par de alas se abrieron paso en su espalda. Una cola aguijonada se extendió detrás de él. Su apariencia de dragón fue confirmada al escupir fuego.
Conan desenvainó.

- ¡Siéntate! - Le gritó. - Pero el dragón solo escupía más fuego y avanzaba.

Casiana sintió como su medallón se hacía más pesado. Se calentaba. Apenas alcanzó a quitárselo antes de que se convierta en un imponente escudo.

- ¡Conan! - Gritó ella. - Esto es para tí.

Todavía no entendía donde podía ella haber encontrado semejante escudo, pero no tardó en tomarlo y protegerse detrás de él.

El fuego castigaba el duro metal. Era tal el caudal de fuego que alcanzó a quemar su brazo y costado derecho. El escudo aumentó su tamaño. Le presión lo empujaba hacia atrás, ya sobre su rodilla izquierda, agazapado tras su protección, detuvo su retroceso.

Una explosión cimieria de energía asesina corrió dentro de sí, empujó el escudo, el calor era abrasador, llegó hasta la bestia y por debajo del escudo dio un espadazo preciso que cortó una pata del dragón.
El rugido que largó interrumpió la llamarada y el perder el punto de apoyo que le brindaba la perdida extremidad lo hizo caer sobre Conan. La presión fue bestial, sintó como crujia su rodilla y el dolor le retorcía la cara.

- ¡Por Crom! - Exaló pronunciando el nombre su dios una vez más.

Perdió su espada. La bestia lo arrastraba derramando su propia sangre roja como la lava sobre él. Alcanzó su tan preciada daga y la usó para treparse sobre la bestia, ninguna de las laceraciones parecía detener el poder arrasador del dragón.
Zenobia contemplaba petrificada.

Fue cuando esta a punto de caer de la espalda del reptil alado cuando le perforó el ojo derecho.
Conan cayó. El dragón sacudió la cabeza intentando desprenderse de la daga que lo cegaba y dio un salto hacia atrás ayudado por su alas, su tremenda masa fue mucho para el cuerpo de Zenobia que fue aplastada y encontró la muerte instantáneamente.
Conan se arrastró hasta su espada, consiguió pararse y al girar sobre si, pero lo encontró una mandíbula perfectamente armada con filosos dientes y colmillos que se enterraron en su brazo izquierdo hasta llegar al hueso.
Quemado, con el brazo mutilado, la rodilla dislocada y pocas fuerzas restantes, hundió su acero en el punto más débil de su adversario, la garganta, la potencia brutal con la que lo hizo le permitió empujar su espada hasta que la punta saliera por el otro lado.
El asqueroso reptil, convulsionando, cayó al suelo. Lentamente comenzó una metamorfosis que lo llevó otra vez su forma humana.
Conan todavía enardecido tomó su espada, la arrancó del cuello mal trecho y terminó de degollarlo. Como prometió.
Luego, cayó sobre su costado.

La sangre de la bestia todavía lo cubría cuando la fortaleza comenzó a temblar. Grandes pedazos de mármol caían del techo. La ahora inexistente magia del mago ya no podía sostenerla en pie.

Casiana gritaba su nombre.

- ¡Conan! ¡Vamos nos de aquí! ¡Este lugar se derruba!

Con el mismo tono mandón de siempre le dijo que se fuera sola, que él ya había llegado al final de su camino. La sangre seguía brotando de sus heridas y poca ya le quedaba. Su color se asemejaba al del mármol sobre el que yacía más que al de Casiana.

Conan la dejó.

Poco tiempo quedaba antes de que el recinto se reduzca a escombros.
El escudo que otra vez tomaba la forma de un medallón se le acomodó en el pecho colgando de su cuello.
Corrió y alcanzó el bote, susurró sus palabras y la piedra otra vez iluminó toda la gruta con su fulgor.

Una vez en la orilla ella se acomodó las ropas, respiró hondo y siguió su camino. Todavía quedaba mucho por venir.

lunes, 11 de abril de 2011

Algo nuevo

- Quiero algo nuevo. - Dijo como creyendo descubrir que era lo que buscaba.
- Y sí. Escoba nueva siempre barre bien... Nos vemos mañana. Abrazo. - Y cortó el teléfono.
- Abrazo. - También cortó.

Nicolás era un buen amigo. De pocas palabras, pero las correctas. No por la conversación de recién, si no por las que siempre tenían.

Al otro día en la facultad, casi sin recordar la conversación de la noche anterior se encontró a si mismo mirando a una compañera.
Sonia era una chica bastante linda. Podría intentar la típica de estudiar.
Se acercó le hizo tres preguntas de las cuales la tercera fue:

- ¿Nos juntamos a estudiar?

Ella lo miró con una sonrisa algo tensa y contestó que sí.

Se sintió el peor cuando se dio cuenta que ella le miró las manos luego de abrir la puerta y que las tenía vacías. Ya era tarde. Por suerte Ivonne estaba preparada para una tarde de estudio de su hija y se encargó de la parte gastronómica del asunto.

La verdad es que el estudio resultó mejor de lo esperado, pero el interés casual que tenía por Sonia, ya se estaba desvaneciendo. No se sorprendió.
Lo que si lo sorprendió fue la invitación de ella a volver a juntarse en la semana.
No dijo que día, pero la intención estaba.

Al otro día no la vio en la facultad. Después de una invitación abierta, de que ella no se presentó y de que la casa era cerca, le pareció que no era tan mala idea pasar a dejarle los apuntes del día. Todavía no sabía por que lo hacía.

Tocó el timbre, la puerta se abrió y subió.

- Hola. - Dijo Ivonne con mucha actitud.
- Hola. - Contestó.

Eso sí que iba a ser algo nuevo.

martes, 15 de marzo de 2011

El consumo nos consume

En este momento estoy medio negativo. Habrá que ver por donde viene. O será que estoy empezando a confrontar cosas que antes no quería ver, a lo mejor nada más estoy de mal humor... :P

Si el mundo adoptara el nivel de consumo de Estados Unidos, no alcanzarían los recursos naturales de tres planetas tierra para todos. Representan el 5%, consumen el 30%. Por supuesto que hay que tener en cuenta que hoy en día la mitad de la población de la tierra vive con muy bajos recursos, lo cual agrava la situación.

Pero no miremos a los estadounidenses con mala cara por este tema, probablemente también lo haríamos si pudiéramos.

En la actualidad el consumismo es un modo de vida impuesto y consolidado. Hay productos que se diseñan para no durar más del tiempo predefinido y otros que aunque están en buen estado, gracias a la fuerza de los medios y publicidades, igual se cambian porque ya lo tengo que cambiar. Esa frase justifica tantas compran innecesarias...

Es que la sociedad de consumo vende esa idea de que comprándonos cosas lindas (o inclusive cosas que no necesitamos) nos vamos a sentir mejor.
Chicas, no me digan que entre sus sueños más jugos no hay un capítulo donde se van de shopping con una VISA sin límites. Sobre todo después de un desamor, ir de shopping es clave.


El consumo desmedido implica alta contaminación, es durísimo con los recursos naturales, y con las personas.
Habrá que ver quién predomina sobre quién.

lunes, 14 de marzo de 2011

Los pueblos tienen los gobiernos que se les parecen

Por una de esas cosas de la vida me tomé un taxi, pido perdón a mi auto y dejo por escrito que el viaje no fue lo mismo sin él.

La cosa es que el tachero agarró un pozo horrendo con el taxi.

- Estos hijos de puta dejan las calles hechas mierda. No les importa nada.
- Si la verdad es que están bastante mal. - Dije mientras lo acompañaba en el sentimiento.
- Son todos unos corruptos. Son todos vivos. - Remató mi conductor.

Lo más llamativo de esto fue que el pozo lo agarró a bastante velocidad por haber acelerado alegremente para pasar un semáforo en naranja (se hace mezclando el amarillo y el colorado)

Una vez, un tipo que la tiene, a mi entender, bastante clara, me dijo:

- Diego ¿sabés que pasa? Los políticos, los policías, los aduaneros, etc. son todas personas, que fueron al mismo colegio que vos, que tu vecino o que tu amigo. Todos son parte de las misma sociedad en la que crecieron igual que sus vecinos. ¿Cómo esperamos que no sean corruptos, si el argentino es corrupto?

La cosa es que la sociedad capitalista empuja en sus integrantes, que en realidad son las células que la componen y sostienen, a una búsqueda de poder inherente al sistema. No separemos a la sociedad de las personas, la sociedad es las personas. La sociedad no tiene la culpa de lo que pasa, las personas son las responsables. Las personas son las corruptas, no los políticos. Primero son personas, después son corruptos, después son vendedores de zapatos que no hacen la factura cuando venden, tacheros que tiran veinte pe para safar de una multa, políticos que manipulan una licitación, etc, etc.


No nos confundamos, no estoy justificando la corrupción. Sólo estoy tratando de entenderla. Tampoco comparo coimear a un policía para no pagar una multa con usar fondos destinados a educación para hacerse una casa con pileta.
Pero en definitiva todos somos más o menos corruptos dentro de las posibilidades que nos brinda el entorno en que nos manejamos.

Por suerte existieron, existen y existirán personas honorables que no tendrán este comportamiento, pero es muy poco probable que su ejemplo sea visto, son la minoría. Además, tienen pocas chances de llegar a ocupar un puesto donde la sociedad se pueda beneficiar de su correcto proceder. El resto no lo permitiría, atenta contra el negocio.

La resignación y aceptación de este fenómeno es tal, que más de una vez he escuchado decir: "¡Que roben, pero que por lo menos hagan algo por el país también!".

El poder corrompe, pero no es necesario, ya lo tenemos en la sangre.

sábado, 12 de marzo de 2011

El niño...

...que todos llevamos dentro.


El conocimiento es poder, y la ignorancia una bendición

No jodamos, todos sabemos que el conocimiento es poder. Y es verdad. Pero también sabemos que ojos que no ven, corazón que no siente. Salvo en el caso de esos corazones con el sexto sentido de la intuición, que tienen el temible poder de saber que algo pasa aunque todo indique que no.

En líneas generales me atrevería a pensar que la persona humana prefiere el conocimiento a la ignorancia. El problema viene cuando no se tienen ninguna de las dos.

¿Pero porque elegir el poder en lugar de la bendición? ¿Será por qué si el conocimiento da poder, sería fácil inferir que la ignorancia implica debilidad?

Ya más o menos se sabe que es una bendición. Pero poder podría tener más de una interpretación. Por un lado está el poder sobre otras personas, muy buscado, y por otro el poder sobre uno mismo, muy desconocido.


Está copado dejarse abrazar por el conocimiento enriquecedor que permita el crecimiento personal. El conocimiento que permita alcanzar un poder sobre uno mismo que nos de la facultad de elaborar nuestras propias ideas y opiniones. Que nos permita ser cada uno el que tenga, dentro de lo posible, poder sobre uno mismo y no alguien más, probablemente en algún puesto político.

Me pregunto a que poder se referirá la frase...

viernes, 11 de marzo de 2011

Saber esperar

- Yo se esperar.
- ¿Ah sí?
- Sí
- ¿Y que haces mientras esperas? Pues, nada. Estoy esperando.
- Bueno, pero algo harás...
- Mmmm, cuento los días.
- ¿Y cuantos días llevas esperando?
- 26
- Entonces mi amigo, llevas 26 días sin saber esperar.


Las cosas hay que saberlas esperar, y eso es justamente no esperarlas.
Vendrán cuando tengan que hacerlo.

jueves, 10 de marzo de 2011

Si querés llorar, y podés, llorá

"Si dejás de llorar te llevo", "Bueno, pero no llorés más", "Los hombres no lloran, las mujeres lloran!". Si nunca te dijeron una de estas frases, sos de otro planeta. La última puede que si sos mujer, no te la hayan dicho.

Hace un rato estaba hablando del tema de llorar con una chica que tiene el tema bastante fácil al parecer, pero me decía que se sentía monga por llorar tan fácilmente, que no quería, que le daba vergüenza. ¿Cuál es la vergüenza de llorar? Sí, es una pregunta retórica, pero no me refiero a las lágrimas de cocodrilo manejadoras, si no a llorar posta.


Como me dejaron ver hace poco, así al pasar, llorar es una de las primeras cosas que hacemos, y ni bien tenemos un leve intento de uso de razón, lo primero que hacen nuestros papás y extras, que nos miran con caras raras, es decirnos o hacer lo que sea con tal de que no lloremos.

Ok, ellos se salvan (hasta ahí nomás) del problema de escucharnos llorar, pero ¿y el que nos crean? Estoy buscando en mi memoria y creo que siempre que vi a alguien llorar, salvo en los casos donde está permitido, el resto de las veces, todos y todas se sienten unos boludos.

Esto es algo tan arraigado que aunque sepamos que está bien que el otro llore, igual uno no quiere hacerlo. No es tan fácil permitírselo. Y eso que las mujeres ceden fácil a la tentación del lagrimeo.

Habría que buscar en facebook si hay algún grupo del tipo "¿Sabés que vieja? Llorar está bien! Que clase de bruja desalmada coarta una expresión emocional tan potente a un pobre chiquito".
Pero este tipo de cosas ya no tiene tanto sentido charlarlas con los padres, si estás leyendo esto, seguramente estés más para charlarlo con vos mismo o algún psicólogo amigo, pero tampoco le des mucha información, es peligroso.

Have a nice day cry.